HISTORIA DE MI GENERACIÓN. 33

ABRIL 1976

Nuestro antiguo amigo, benefactor y compañero de lucha, el insigne Jordi Sierra i Fabra, ha tenido el detalle de ilustrarme en este arduo cometido de contaros la vida y milagros de Mi Generación con sus propios recuerdos de la “Operación Quijorock” y, espero que con su permiso, me tomo la libertad de transcribir extractos de su gentil cooperación vía e-mail a refrescar mi “memoria histórica” particular. Dice el Sr. Sierra i Fabra:

La Ópera rock ‘Quijorock’ debí escribirla más o menos en 1974. Mi amigo Santi Arisa (Fusioon, Pegasus, Tribu), se interesó en producirla y llamamos a mi grupo favorito, Mi Generación, para que pusieran música a mis textos. Trabajamos bastante, ellos hicieron un montón de tema, llevamos el proyecto a Discos Ariola, dijeron que sí, pero justo antes de que la cosa cuajara nos dijeron que sacarían un single previo al doble LP, algo normal en la época. La canción elegida era la más hortera, un tema que servía para ridiculizar a las canciones del verano, pero que editado en single contribuía a aumentar la cutrez. Nos negamos y Ariola dijo no al proyecto. Nos quedamos compuestos pero no nos rendimos.

La ópera rock era inviable, pero no la posibilidad de grabar sus mejores temas y aprovechar lo que Mi Generación había hecho. Fui a varias compañías y Discos Columbia dijo que lo estudiaría, pero que teníamos que grabar una maqueta en estudio, o sea, bien hecha, para valorar el proyecto. Los estudios estaban en la calle Girona. Un fin de semana hicimos 4 temas (‘Oro’, ‘Sexo’, ‘Canto hippy’ y ‘Somos libres’), y para ello yo pedí ayuda a ‘los amigos’, los que quisieran participar. Y se presentaron desde Santi Picó (guitarra) hasta el cantante de Santabárbara, en aquellos días de moda por ‘Se llamaba Charly’. Así se grabó aquella maqueta, que conservo, pero que no sirvió de nada porque no les gustó a los de Columbia.

Tras esto ya no insistimos más y nos rendimos.

Como escribí al dirigirme a él solicitando tal ayuda, NADA PODRÍA HONRAR MÁS ESTE MODESTO BLOG, así que, desde aquí quiero expresarle mi sincero agradecimiento y disculparme por la osadía de reproducir sus palabras, tratándose de una comunicación privada y personal. Pero, ¿qué queréis?, me siento orgulloso.

Y prosigue el relato remitiéndoos de nuevo a mi agenda/diario.

3 de Abril. Sábado. Nilo. Actuamos como Mi Generación en plan baile el primer día y quedamos bien.”

4 de Abril. Nilo. Actuamos en plan pasar del público, y quedamos mejor que ayer.”

7 de Abril. “Grabamos en Gema una canción para no sé qué Muntaner y quedó bastante bien.”

No-sé-qué Muntaner, era Ramón Muntaner, todavía hoy un ídolo legendario de la moderna Cançò Catalana, ya más punk-rockera y menos excursionista.

10 de Abril. “Sallent. Actuamos de teloneros como Triada en un concierto de Iceberg y, modestia aparte, nos los comimos. La gente no paró de aplaudirnos. Cobramos la mitad. Normal.”

Iceberg ya había echado a andar y Santi Arisa lo presentaba orgulloso en su feudo, en un auditorio de Sallent, muy cerca de Manresa, su ciudad natal.

Nosotros hicimos nuestro habitual unplugged para ir calentando, y en efecto, les calentamos al público; se lo calentamos tanto que no quería que dejáramos de tocar. Cuando por fin subió al escenario, el grupo estrella fue recibido con frialdad a excepción de los más adeptos, y nos seguían reclamando.

A partir de ahí la escena fue lamentable; el arrollador sonido de Iceberg no convencía, y el público les castigó con un inmerecido desprecio abandonando poco a poco la sala mientras tocaban sus impresionantes temas. A mitad del concierto, el auditorio estaba casi vacío y decidieron darlo por terminado. Santi Arisa, tampoco era profeta en su tierra.

Sentimientos contradictorios: nos complacía sobremanera triunfar de aquel modo, pero no deseábamos fastidiar a unos amigos.

Resultado: no sé si pagaba la casa, o Santi, pero éste se justificó diciendo que aquello no había ido como se esperaba y nos pagó la mitad de lo convenido.

LA RENDICIÓN

13 de Abril, Martes. “Empezamos a probar y ensayar para grabar tres números veraniego-filadélficos en el estudio de Xavier Gras, quien se enrolla muy mal.”

Emblemática fecha ésta. Otro proyecto -éste bastante menos grandilocuente- en el que nos metió Santi con su visión comercial, pero que significaba claudicar de nuestros principios, rendirnos a la evidencia y tratar de integrarnos en la vorágine de la música comercial aprovechando el tirón del “Sonido Philadelphia”. No debía ser muy excitante la cosa, porque ni siquiera recuerdo de qué canciones se trataba, sólo que tuve que aprender a tocar escalas a octavas, y Eliseo, a mover ambos pies conjuntamente para lograr el caraterístico efecto del charles abierto acentuando el contratiempo, y así conseguimos entre ambos emular el filadélfico sonido; en eso parecía consistir básicamente el secreto.

14 de Abril. “Grabaçao. Este tío cada día se enrolla peor.”

15 de Abril. “Por fin de madrugada acabamos de grabar las bases de las tres canciones.”

17 de Abril. KENDARY. Bastante éxito. (Triada)

18 de Abril. “KENDARY. Al acabar la 3ª actuación, unas tías que estaban allí nos tiran los tejos a Javier y a mí y se nos llevan al “Franpy”.

Yo no sé qué tenía ese sitio, pero hay que ver que triunfo el de Triada entre el género femenino, ¿sería la primavera?.

19 de Abril. “Kendary.

25 de Abril. CENTRO SOCIAL ALMEDA. Poco dinero, pero mucho éxito.”

Actuación de emergencia económica en una barriada de Cornellá.

26 de Abril. “Nos dedicamos a correr Pubs en busca de trabajo. Acabo con un gran mosqueo.”

La cosa estaba cada vez más difícil, todo estaba copado por los sudamericanos con poncho que brotaban como setas en otoño, y si no fingías al menos serlo y te sabías el “Sapo cancionero”, no había nada que hacer.

27 de Abril. “Hablo con José Luis, el dueño del Club 1.800, ofreciéndole el grupo. Quiere escucharnos antes. Estamos como cuando empezábamos.”

Esa era la cruda y triste realidad: estábamos como cuando empezábamos. Después de nueve años de existencia del que había sido el conjunto más famoso del barrio -el único de la heroica generación de los sesenta que llegó a serlo-, con cientos de horas de radio y televisión, con varios discos en la calle, docenas de entrevistas, fotos y comentarios en publicaciones de todos los pelajes, tenía que explicarle a un tío de nuestra edad, y del mismo barrio, quienes éramos y darle una audición gratis en su cochambrosa discoteca. Ese fue el punto de inflexión en el que, pocos meses más tarde, basaría una dura decisión final.

Ahora sí que Mi Generación, ha tocado fondo. Aparte de los colegas músicos, nadie nos conoce, nadie aprecia nuestra música y nadie da un duro por nosotros, ni en Barcelona, ni en Madrid, ni en Bilbao. Esto se va a la mierda.

28 de Abril. “Hacemos una prueba en el Pub Criollo sin mucho éxito, la gente es bastante estúpida en general. Hay posibilidad de hacer 15 días.

Nos entrevistamos con Patilla y Cia.”

Claudicamos también en lo de las “pruebas”. En el Pub Criollo -donde comenzó Triada– se habían olvidado también de Triada y nos quisieron volver a probar.

Lo de Patilla y Cia., eran unos nuevos promotores-agentes-etcétera: mucha “patilla”. De ellos obtuvimos un nuevo cartel en blanco y negro, consistente en unos voluntariosos dibujos que intentaban de reproducir unas fotos individuales que alguien tomó en el estudio durante la grabación de nuestro primer álbum, en los que quedábamos bastante más feos de lo que éramos en realidad, y una copia bastante desvirtuada del nuevo logo que yo había diseñado para la nueva etapa de Mi Generación, futurista como el Quijorrock y menos hippy que el que utilizábamos desde el 69 -que también era mío-; muchas promesas y ni una sola actuación.

29 de Abril. “Visitamos a todos los agentes del mundo sin obtener ningún resultado. Mayolas me dice que le monte un grupo de tías, y le dará trabajo.”

Desesperados por la falta de trabajo ese día nos lanzamos a una ofensiva de guerrillas. Yo fui el comando enviado a Novo Disc y la misión concluyó en fracaso y en una fortísima discusión con Salvador. No había nada para nosotros, y cuando abandoné el despacho indignado, me gritó desde dentro la lapidaria sentencia: “Tú móntame un grupo de tías y les daré trabajo”. Otra vez las modas: se había muerto Franco, y ahora -según los agentes-, lo que quería el público era ver piernas de chicas en minifalda en los escenarios, aunque no supieran tocar.

OTRA VEZ DE GRUPO DE ACOMPAÑAMIENTO

30 de Abril. “Ensayamos un par de canciones con Oriol para hacer cuatro días en Zeleste.”

Oriol, no era otro que Oriol Tamvía, un enloquecido producto de la incipiente “apertura” que aún no era más que una pequeña fisura a los seis meses de la muerte de Franco; el heredero de la corona de Pau Riba, que había emigrado a Formentera harto de la misma mierda que yo; un provocador escuálido que se sentía Superman en el escenario; no muy brillante como músico, pero respetado por los músicos; payaso, divertido y en el fondo, un gran tipo.

Jugaba la gran baza de que, al igual que Pau y Sisa, era rematadamente catalanista, y eso primaba en el ambiente “progre” de Barcelona en el que nos movíamos, mientras nosotros, traidores a la causa, seguíamos condenados al limbo de los “xarnegos”, pero como grupo de acompañamiento sin abrir la boca para que no se notase mucho, podíamos quedar muy bien ya que sabíamos tocar cualquier cosa, incluso “La chica yeyé” y “Baixant per la Font del Gat”, que eran con lo que más triunfaban Oriol y su barretina, aparte de los gigantes y cabezudos que formaban también parte del multitudinario show.

Paco, no obstante, quedaba excluido, como de casi todo lo que hacíamos por esa época.

EL DÍA DEL TRABAJO (¡Por fin!)

Sábado, 1 de Mayo. “La gente estaba tan acojonada que pocos han salido a la calle. Nos entrevistamos en pleno con Pepe Roselló sobre un posible contrato en Playboy.”

¡Sí; Playboy; San Antonio… IBIZA!.

Los rumores habían puesto muy nerviosas a las autoridades. Era el primer 1º de Mayo después de Franco y se anunciaba que lo que se iba a celebrar ese 1976, no era tanto la Fiesta de San José Obrero como señalaba en rojo el calendario, con su inocua Demostración Sindical en Madrid, organizada por Educación y Descanso, y su exhibición de los Coros y Danzas de la Sección Femenina de doña Pilar Primo de Rivera, sino auténticas manifestaciones convocadas por los “otros” sindicatos en las grandes ciudades, con sus reivindicacioncitas, sus pancartas, y sus consignas expresadas en inspirados pareados de elástica métrica, que sin duda irían dirigidos contra el Régimen.

Para impedir tal desfachatez, las calles se llenaron de policías, pero circulaba menos gente que cualquier otro día y yo no llegué a ver ni una pancarta.

¡Disuélvanse!. ¡Grupos de menos de cuatro! -advertían los grises-.

Nosotros acudimos a lo nuestro: ensayar, y de repente apareció en Zeleste el mismísimo Pepe Roselló como caído del celeste firmamento y con las manos llenas de esperanza, al menos para mí.

Había venido desde Ibiza a buscarnos y Centaño le había indicado dónde nos podía encontrar. Fue directo: él seguía prefiriendo tener a Fusioon en su sala, pero se habían separado y nosotros éramos lo mejor que había pasado por San Antonio aparte de ellos, así que nos ofrecía un contrato de tres meses que era la temporada de Play Boy.

Mi corazón ibicenco me dio un salto en el pecho, y aunque percibí reticencias, no estuve dispuesto esta vez a aceptar una negativa de nadie y anticipé el sí por mi parte.

– ¡De acuerdo, pues! He estado en América viendo como funciona la cosa por allí y he traído un montón de discos. Me voy a Ibiza esta noche, pero el lunes vendré con unos cuantos para que os los escuchéis, saquéis ideas, y actualicéis el repertorio.

Esa es la parte que más ampollas levantó entre los “disidentes” obstinados en tocar solamente nuestra propia música en Ibiza, aunque en Barcelona aceptaban tocar el repertorio sin pies ni cabeza de Oriol Tramvía.

– ¿Qué se ha creído este tío, que vamos a tocar lo que él diga?.

Pepe -que iba muy sobrado-, cumplió su palabra y se presentó con una caja de cartón llena de discos, pero en ella, no había nada desdeñable: Steely Dan; The Eagles (ya sin Linda Ronstadt); Bread; Peter Frampton; The Steve Miller Band, y un grupo nuevo, los Doobie Brothers… el hombre nos conocía bien.

Finalmente, firmamos el contrato y pusimos manos a la obra compaginando lo de Oriol con el montaje de unos cuantos temas de aquellos discos: Show me the way, Listen to the music, Long train running, Green earrings, Keep on rocking me

(Continuará…)

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